¿Qué queremos decir cuando decimos Desarrollo?

Durante las sesiones de Máster y en las jornadas organizadas por Asociación DHO, hemos hablado de organización. Hemos hablado de estructuras y de sistemas. De cómo la organización sistémica estructura las funciones de cada una de las unidades organizativas para lograr los objetivos. Hemos hablado de modelos organizativos, como el modelo Amigo.

Y hemos hablado de personas. De cómo las personas son la esencia de la organización. Y, por tanto, de cómo las emociones y la racionalidad de esas personas condicionan, afectan o configuran la organización, generando además una cultura.

También hemos aprendido y practicado metodologías para ayudar a las personas a crear, innovar, diseñar sus estrategias, analizar y diagnosticar sus debilidades y fortalezas y evaluar sus logros, a gestionar sus procesos de cambio usando metodologías como la de R. C. Beckhart.

Ahora ya podemos facilitar que las organizaciones avancen en su modelo de desarrollo.

Pero, un momento, ¿qué sabemos del desarrollo? Si tenemos que guiar a nuestras organizaciones hacia su desarrollo pleno, me pregunto si hemos reflexionado suficiente sobre qué entendemos por desarrollo cuando hablamos de Desarrollo Organizativo.  Y creo que no; creo que hemos reflexionado poco sobre qué es Desarrollo.

Pues lo cierto es que el término “desarrollo” es una de esas palabras- trampa; es un  significante ambiguo, con el que todos podemos decir que estamos de acuerdo, pero del cada uno pensamos un significado distinto si no divergente.

Sin embargo, en puridad nuestro objeto de estudio no debería ser la organización en sí misma, sino sus  procesos de desarrollo. Pues la meta final de nuestro cometido no es la organización sino el desarrollo de la organización, el Desarrollo Organizativo

Ahora bien. ¿Cuál desarrollo? ¿Qué es desarrollo y qué no es desarrollo?

Empiezo diciendo que creo que sería bueno para nuestra Asociación constituir una comunidad de práctica que reflexione sobre esto y que nos ayude a construir una adecuada conceptualización del término desarrollo que lo aleje de ciertas ideas falsas sobre qué queremos decir cuando decimos desarrollo.

Y el caso es que la idea no es tan clara como parece.

El concepto de desarrollo empieza a usarse en los años 50 tras la II Guerra Mundial y era sinónimo de progreso industrial y económico. Y empieza a hablarse de países “desarrollados” (aquellos que habían alcanzado en las décadas previas un nivel de industrialización alto) y de países “subdesarrollados” (que eran los que no habían alcanzado ese nivel porque se habían convertido en agroexportadores proveedores de materias primas para los desarrollados, y tras los procesos de descolonización paralelos.

 Desarrollo aquí se equipara a crecimiento y es, casi, sinónimo de incremento de la riqueza.

Pero, desde mi opinión, este no es ni mucho menos, el concepto de desarrollo que buscamos y en lo que pensamos cuando hablamos de desarrollo organizativo.

La cooperación internacional, especialmente a partir de los 90, y con la entrada en escena de la cooperación basada en el trabajo comunitario, como proceso colectivo de las comunidades rurales, empezó a enfocar el desarrollo desde dos paradigmas complementarios:

  • el desarrollo como construcción de las capacidades necesarias para gestionar la vulnerabilidad y reducir los riesgos generadores de esa vulnerabilidad.

  • Y la idea de desarrollo como proceso de autogestión de la propia vulnerabilidad.  En la que la comunidad que se desarrolla, es la protagonista del proceso. Y las entidades cooperantes (agencias públicas u ONG nacionales o internacionales) solo son facilitadores del proceso de transferencia y construcción de las capacidades que el grupo, la comunidad o la familia ha identificado que necesita.

Desde esta perspectiva el desarrollo es el proceso por el que las personas, las familias, las comunidades o las organizaciones construyen las capacidades adecuadas para asumir  los retos que el contexto externo les plantea.

De esta forma, como el contexto es cambiante, el proceso de adaptación, y por ello de Desarrollo, deviene en un proceso de cambio sistemático: la organización (o los estados, o las comunidades o las personas) debe analizar permanentemente los cambios en el contexto, los retos que de esos cambios se derivan y adaptar sus   capacidades para asumir los nuevos retos, en búsqueda de su sostenibilidad.

En ese sentido, el desarrollo ya no es progreso productivo y constante, ni es incremento de la riqueza, del PIB o de nuevos activos de valor económico.

El desarrollo, en definitiva, no es un concepto económico. Es más un concepto que tiene que ver con lo político y/o lo sociológico.

Pues es sustancial a la toma de decisiones esenciales;  y es siempre un proceso que involucra a las personas y a las capacidades de todas y cada una de las personas que integran el grupo de que se trate: una comunidad rural, un colectivo de discapacitados, un municipio o una organización del tercer sector, una empresa productiva, o incluso, un  estado nacional.

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Comentario por Jose María Laso García el julio 19, 2014 a las 6:28am

Fernando, como siempre genial, deberías hacer esto más a menudo.

Si me permites enlazarlo, mas o menos esta idea que tu lanzas, ha pasado vaga y fugazmente por mi cabeza...

Intentando explicar qué máster cursé durante dos años me di cuenta que la palabra desarrollo no tiene el mismo significado por si sola, que si va unida a la palabra organizativo. Y desarrollo organizativo no tiene el mismo significado para nosotros que alguien que no haya recibido las ideas del máster. (No es raro leer artículos donde usan el termino desarrollo organizativo como sinónimo, por ejemplo, de expansión empresarial.) Y me imagino que los matices de desarrollo (organizacional) no serán los mismos para las personas que si hemos recibido las ideas del máster... 

Me parece muy interesante!

Comentario por Eduardo Escobés el julio 19, 2014 a las 9:29am

Hola Fernando, interesante tu aportación. Me recuerda que hace ya bastantes años, queriendo definir un servicio de desarrollo organizacional, aposté por utilizar la palabra "maduración" precisamente porque alguna gente entendía por desarrollo, como tú dices, crecer (en personas, volumen de actividad, volumen económico...). Y esto generaba confusión. No sé si aporté algo diferente al usar la palabra "maduración", pero intenté ayudar a superarla. Y cuando quise explicar a qué nos íbamos a referir, hice el siguiente punteado:

- Contribuir a que tengan claridad sobre su razón de existir y definan sus acciones de acuerdo a su identidad.

- Contribuir a que dispongan de una forma ordenada de planificar y manejar sus recursos.

- Contribuir a que promuevan el crecimiento personal y profesional de sus miembros.

- Contribuir a que den respuesta ordenada y sostenible a las expectativas de la población a la que se dirigen.

-Contribuir a que estén abiertas a los cambios que se dan en el entorno.

- Contribuir a que hagan visible su trabajo en la sociedad.

y conseguir, con todo ello, que fortalezcan su trabajo y maduren como organizaciones. 

Quizá ahora matizaría algunas cosas y cambiaría otras. Pero en su momento de esta forma intentaba explicar que el desarrollo organizacional, mirado desde lo sistémico, abordando la dimensión formal e informal de la organización, no buscaba crecer sino madurar...

Comentario por Fernando Casanova Martinez-Pardo el julio 19, 2014 a las 9:08pm

A mi Eduardo me gusta mucho la palabra Desarrollo. Maduración, suena a final de proceso o ciclo. Desarrollo, confrontada con los retos, permite pensar en un proceso espiral, sin fin de ciclo. De hecho creo que la espiral es una buena metáfora del desarrollo como ciclo sin fin de aprendizaje y construcción de capacidades.

No debemos, por otro lado, temer a usar palabras de significado ambiguo. Siempre he pensado que las palabras no hacen daño; el daño lo hace el sentido que las personas que las usan quieren darle.

Desarrollo me gusta mucho. No me gustaría dejarla aparcada por miedo a su ambigüedad. 

Comentario por Eduardo Escobés el julio 19, 2014 a las 9:34pm

Yo tampoco quedé muy convencido de lo de maduración y sólo la uso puntualmente, cuando veo que quien tengo delante pone una cara rara. Porque sí es importante que la gente logre entender lo que se puede hacer y vivir, o imaginárselo al menos. Luego se puede sorprender porque lo vivido no era lo que se imaginó al inicio, pero al menos en el punto de partida tenemos que facilitar a las personas de la organización una visión sobre lo que va a ser el trabajo. Apelar a la confianza, al dejarse hacer, al dejar fluir... da una percepción de trabajo de "esoterismo" o de "caja negra" en la que hacemos nuestras "pócimas" de DO.

Aunque a fin de cuentas, estoy contigo, a mí también me gusta la palabra DESARROLLO...

Comentario por Juan Carlos Morcillo García el julio 20, 2014 a las 7:02pm

Tal vez la laguna que tan acertadamente ha identificado Fernando sea el motivo de todas las líneas de trabajo actuales (desarrollos) en cuanto a la idea de desarrollo humano, desarrollo personal, etc y que vendrían a ser la necesidad de tratar este tema que sigue siendo un lugar común, más lugar que común. Voto por la idea de la comunidad de Desarrollo.

Comentario por Jorge Martínez Ortega el agosto 4, 2014 a las 10:27am

Hola Fernando y compañeros

Yo creo que los que hemos disfrutado del master y tenemos ilusión por esta asociación, Desarrollo Humano y Organizacional compartimos la idea de desarrollo que comentas.

El director del Departamento de Economía y Empresa de la Universidad CEU Cardenal Herrera, Enrique Lluch Frechina, ha publicado un estudio en el que concluye que las políticas de crecimiento económico no mejoran siempre el bienestar social y que el PIB no es un buen indicador para medir esta dimensión. Para Lluch, parece más adecuado renunciar al mero crecimiento económico para centrarse en estos aspectos como finalidad del progreso.

Por otra parte lo que me sugiere el texto que elaboras es recordar el título completo del master......" Consultoría y gestión de procesos de Desarrollo Organizativo". Siguiendo en la línea de Chema añado gestión y procesos para situar la comprensión de la expresión desarrollo y las referencias que haces en el texto a diversas metodologías, técnicas y modelos que se imparten en el master.

En este sentido creo que lo que planteas tiene que ver con los fines, se suele atribuir a la razón técnica la elección de medios y a la práctica la de fines. La elección de medios intenta resolver las situaciones de necesidad y la segunda la de conflicto entre fines. Según K.O. Apel no es un asunto de la razón técnica, sino de la razón práctica quien debe responsabilizarse de la idea progreso y desarrollo que planteas Fernando. Quizás la perspectiva ética no esta suficientemente evidenciada en el master ?.....bueno pues tenemos comunidad de práctica ¡¡¡

Un abrazo y gracias por el post

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