EL RINCÓN DEL LECTOR

Los no lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad. Marc Augé, por Ignacio Bedoya y Jorge Martínez.

15 de enero de 2015


                                                                       “El espacio del viajero sería el arquetipo del no lugar

Este es un libro que a propuesta de Ignacio hemos leído los dos y compartido las reflexiones que nos han resonado. Ignacio esta en un proyecto de procesos participativos para generar movimiento social a través de la acción directa en la comunidad de un barrio. Jorge trabaja en el proceso de comprender las relaciones en las comunidades de vecindad ligadas por una copropiedad.

El libro está influido por el concepto de Heterotopía en el cual Michael Foucault reivindica el espacio frente al tiempo y la historia en la comprensión de la ciudad, pudiendo significar el punto de inflexión hacia la postmodernidad.

El autor ilustra, ayuda y da a entender la evolución de las ciudades. Nos enseña a ver la ciudad desde otro prisma, desde una óptica más analítica.  Después de leer el texto adquirimos una mayor consciencia, en cada esquina, en cada rincón, en cada calle, tenemos elementos de juicio para juzgar su influencia sobre el conjunto.

Una crítica que se hace con frecuencia a las ciudades nuevas, surgidas de proyectos de urbanización es la de no ofrecer "lugares" producidos por una historia más antigua y más lenta, donde los itinerarios individuales se cruzan y se mezclan, donde se intercambian palabras y se olvida por un instante la soledad: el atrio de la iglesia, la puerta del ayuntamiento, la panadería, el mostrador del café.

Con la  lectura del libro nos aproximamos a la experiencia de la soledad en el mundo postmoderno en el que vivimos, y a la paradoja de la incomunicación en la era de las telecomunicaciones. Comprendemos uno de los factores que han procurado la transformación de las comunidades en no lugares, convirtiendo a la persona en mero elemento de un  conjunto que se forma y se deshace al azar. "Un no lugar es simbólico de la condición humana actual".

El texto pone de relieve tres conceptos base para que un lugar pueda serlo y no se convierta en no-lugar; nos referimos a la identidad y al concepto de relación. Ambos pilares son los que sostienen con una estabilidad mínima lo histórico, lo cual es fundamental para comprender el porqué de la inconsistencia de algunos proyectos que se engañan en su configuración con ambientes de normalización artificiales,  porque el habitante vive en la historia, no nace historia. Por lo tanto si un lugar puede definirse como lugar de identidad, relacional e histórico, un espacio que no puede definirse ni como espacio de identidad ni como relacional ni como histórico, definirá un no lugar.La identidad y la relación constituyen el núcleo de todos los dispositivos espaciales estudiados clásicamente por la antropología.

Igualmente nos parece también muy interesante la relación que podemos establecer a través de su lectura entre lugares, no lugares y comportamiento social. "Un no-lugar libera a quien lo penetra de sus determinaciones habituales, le permite desidentificarse (ser sólo pasajero, visitante, cliente, ¡¡usuario!!).Ser otra persona; actuar como otra persona. Desinhibirse como si fuera otra persona e incluso transgredir ciertas reglas amparadas por ese período de anonimato". ¿Es este el motivo por el que en las ciudades se llenan las paredes de grafitis? ¿Por el que cuando acudimos a un baño público no apretamos el botón del agua? ¿Por el que las personas que acuden a las organizaciones no dejan huella? ¿Por su  desidentificacion? ¿Porque las desempoderamos?

A pesar de que es un libro que requiere de una lectura de concentración y pausada, no se hace espeso, aunque debemos hablar de que su  traducción no es muy acertada. Sus 123 páginas  son suficientes  para todos aquellos que nos preguntamos por la deshumanización, por el no funcionamiento de los resortes sociales que históricamente nos hemos dado, por esa adaptación a la ignorancia de lo que pasa a nuestro alrededor.

Unos lugares no-lugares que nos obligan a estar en permanente sensación de tránsito, en el que no es posible entablar diálogos breves, por mucho que te lo propongas, y en donde lo único que nos vincula es un fugaz cruce de mirada. Un libro recomendable sin paliativos.

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Cómo leer más en 2015. Artículo publicado en EL PAÍS el 5 de enero 2015.

Recomendado por José Herrador Alonso.

7 de enero de 2015

Enlace directo: http://elpais.com/elpais/2015/01/05/icon/1420443241_637329.html

El artista Austin Kleon publica una tabla de consejos que toman la lectura como una especie de fitness mental.

La cuesta de enero se suele enfilar con agujetas. La resaca del 1 de enero, el no-día por antonomasia, esa jornada en la que mucha gente cena los bordes de la pizza que pidió a domicilio a mediodía, abona la vid para ese sentimiento de culpa en el que florecen los grandes propósitos. Durante esta primera semana del año, en definitiva, se firman cheques que no se podrán pagar. Y una de esas promesas, que uno se formula mientras pierde el tiempo revisando con una mezcla de melancolía y vergüenza las fotografías de la fiesta de Nochevieja en las redes sociales, es la de leer más.

En estas listas de propósitos, leer se sitúa (por una extraña razón que quizás anida en la culpa católica) en la misma esfera que, por ejemplo, no beber (en los fines de semana habituales esa promesa dura lo que tarda en desaparecer la resaca física, pero en Año nuevo se trata de una resaca metafísica que no se cura con paracetamol). También asoman la cabeza otros propósitos como perder peso, correr una maratón, dejar de fumar o ceder el asiento en el metro a nuestros mayores. Es decir, seré bueno porque: a) comeré acelgas hasta marzo, b) tomaré agua con gas hasta en el cumple de mi mejor amigo, c) leeré unas cuantas novelitas.

Es más, la lectura, una actividad que debería ser un placer y no una obligación, se aborda con la retórica del atletismo. Se hacen listas de géneros que se devorarán y a qué velocidad se engullirán. Se dice que se leerá no menos de cincuenta páginas y que se subrayarán las frases favoritas. De hecho, se propone como táctica para poder hacerlo el empleo de apps donde se informará al mundo de lo que se lee (hoy he leído cincuenta páginas; hoy he corrido tres quilómetros y medio; hoy no he comido carbohidratos).

La lectura, una actividad que debería ser un placer y no una obligación, se aborda con la retórica del atletismo

Para todos aquellos que se toman la lectura como una especie de fitness mental y que ven en ella un modo de aligerar la mala conciencia, el artista y escritor Austin Kleon ha confeccionado una lista de consejos para ceñirse a las promesas lectoras para 2015. Él, por ejemplo, leyó hasta 70 títulos el año pasado, valiéndose de trucos como el salvapantallas para móvil creado por él mismo: el dibujo de una calavera con la leyenda “mejor lee un libro” (en vez de perder tres horas más huroneando en los Facebooks de vidas ajenas). Él lo logró gracias a eso y a seguir la “Regla de las 50” de Nancy Pearls, que aprendió cuando trabajaba como librero en Cleveland y que consiste en dar una oportunidad de 50 páginas a las novelas antes de decidir si se siguen leyendo o se regalan (a ese señor del metro que intentaba leer por encima de tu hombro, por ejemplo).

Henchido de autoridad por haber alcanzado esa cifra de siete decenas de libros, estos son sus seis consejos (algunos algo dudosos) para los que se prometen leer más en Año nuevo.

1.- Lanza tu móvil al océano (o ponlo en Modo Avión).

Si esa amiga no contesta al teléfono, probablemente lo lanzó en el Mar Rojo para sumergirse en la travesía de En busca del tiempo perdido de Proust. No esperes gran cosa de ella en las próximas semanas: son siete partes. Cuando llegue a El tiempo recobrado, o no te querrá como amigo (la cháchara sobre fútbol o Breaking Bad le parecerá, por así decirlo, una pérdida de tiempo) o necesitará desesperadamente una copa y media farmacia de barrio. El gesto no carece de épica y parece la típica cosa que le pide el Sensei a un karate kid de la lectura (o el Maestro Yoda a su padawan con gafas: arrójalo a ese mar con la mente).

2.- Lleva un libro encima en todo momento.

Un consejo que parece ser una verdadera navaja suiza: por un lado, el libro como complemento (los pendientes, el sombrero, la gabardina, la pipa, el libro) y por el otro, la contrarreloj (puedes ganar una página si lees en ese semáforo en rojo).

3.- Ten otro libro liso antes de acabar el que estás leyendo. Haz una pila de libros que leerás o cárgalos en el eReader.

¿Verdad que, a lo tonto, comes más en un bufet libre o en una cena de pica-pica que cuando te ponen toda la comida en un plato? La idea de tener la mesilla llena de títulos disparará, según Kleon, tu hambre lectora. Leer es una tarea de Sísifo: nunca acabas de leer. Por muchos manuales de los 100 libros que debes leer antes de mudarte al otro barrio que manejes, en realidad (¡spoiler!) nunca son cien. De hecho, sentimos decir que si te gusta leer cuanto más leas menos pensarás que has leído.

4.- Si no estás disfrutando un libro, o aprendiendo mucho de él, abandónalo inmediatamente.

Kleon aquí se permite una concesión. Parece una perogrullada, pero hay quien insiste en acabar los libros que no le gustan en un ejercicio auto flagelador propio de un nazareno lector. Esos libros que agonizan en la cisterna del retrete marcados con un tramo de papel higiénico varado en el mismo capítulo durante eones. Abandonarlos, y estamos ante quizás el consejo más juicioso de Kleon, es lo más parecido a no descartar un plato de comida que sabes que te está sentando mal.

5.- Programa una hora de lectura de no ficción al día (la hora del almuerzo o cualquier rato muerto servirán).

Aquí el perscriptor regresa a la disciplina del profesor de fitness severo. Parece decir que aunque estés devorando la novela de tu vida (regalada por el amor de tu vida), deberás detenerte para leer aquel ensayo sobre las Islas Galápagos durante sesenta minutos.

6.- Vete a la cama una hora antes y lee ficción (te ayudará a dormir).

La idea de la novela como Valeriana. La lectura para descabezar un sueñecito es antigua y tiene mucho predicamento, aunque a la gente que lee con pasión le parezca más contradictoria que echarse al coleto un termo de un litro de café pasada la medianoche. Si te está gustando, es probable que no te duermas hasta las mil.

7.- Publica en algún blog lo que lees y comparte lo que lees en alguna red social (así otros también te recomendarán lecturas).

El autor de esta tabla de ejercicios remata aquí con la visión definitiva de la lectura como ejercicio físico. De los creadores de publica las calorías que has quemado con esa carrerita mañanera llega: demuéstrale al mundo cuántas páginas puedes leer. El consejo entronca con la extraña idea de que el placer llega cuando se ha leído (y por tanto cuando se dice que se ha leído) y no cuando se está leyendo. Es una visión de la lectura que retrotrae a la imagen del adolescente que disfruta más explicando a sus amigotes con qué chica se ha ido a la cama que yaciendo y dándose arrumacos con ella.

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Coaching por valores. Por José Herrador Alonso

14 de diciembre de 2014

Simon L. Dolan

LID Editorial. Madrid 2012

EAN-ISBN13: 9788483566787

Este interesante libro ha caído en mis manos gracias a mi buen amigo José Luis Mozo Ambite, al que se lo agradezco por la oportunidad que me da de seguir profundizando en el coaching.

El libro tiene dos partes, que aunque el autor no las diferencia en el índice con este criterio, yo así lo percibo. La primera parte, la dedica a explicarnos qué es el coaching. Esto lo hacen prácticamente todos los libros de coaching que he leído. Parece que hay necesidad de aclarar a todo el mundo esta manera o enfoque de ayudar a las personas. Sí que me he encontrado con muchos profesionales que lo cuestionan e incluso se oponen a ello. Yo creo que sí son interesantes las aportaciones que hace, así como la oportunidad que brinda revitalizando maneras y técnicas para la relación de ayuda.

El autor repasa desde la historia del coaching, al que ya califica de coaching por valores, como a la invitación que hace a todo el mundo que tenga inquietud por ser coach, los conceptos, procesos, competencias de los coachs, tipos de coaching (empresarial, ejecutivo, vital, de familia, pareja, paternidad), principales corrientes (modelo GROW de Whitmore, el coaching coactivo, PNL, coaching de Indagación Apreciativa  -IA-, coaching ontológico, coaching del bienestar, búsqueda del propio modelo de coaching.

Después de esta parte, el autor pasa a desarrollar lo que él llama el coaching por valores o el valor de los valores. Esta parte a mí me recuerda el libro que el autor escribió junto a Salvador García Dirección por Valores a principios de la década de los noventa. De este libro tengo un grato recuerdo porque lo utilicé como herramienta para desarrollar la misión, visión y valores del equipo directivo de la Factoría de Motores de Renault en Valladolid. Organizamos un biblioforum de una jornada con el fin de entender la herramienta y que todos sintonizáramos en una propuesta de modelo cultural. La sesión fue animada por el propio Salvador García. A esta sesión siguieron otras sobre temas afines con las cuales fuimos perfilando nuestro modelo cultural.

El autor desde varios capítulos desarrolla el significado de los valores para organizaciones preocupándole especialmente el problema de cómo alinear los valores y los resultados en las organizaciones.

De gran interés resulta la descripción del modelo triaxial organizativo, que ya apuntaron en el libro anteriormente citado de Dirección por valores. Yo recomendaría a todos nuestros consultores de DO dominar en profundidad este modelo. Para mí es la parte más enjundiosa del libro.

Me alegra que el autor haga una deriva al mundo de los valores y su conexión con la espiritualidad. Creo que cada vez más tenemos que integrar este enfoque en nuestras consultorías, además de las emociones. Recojo aquí una cita que hace Dolan de dos autores, Desspande y Shukla: “todos somos seres espirituales. Desatar la capacidad íntegra de la persona (cuerpo, alma y espíritu) proporciona un poder enorme a la organización. La espiritualidad libera el sentido real de significado del propósito de las organizaciones”. Una buena salud mental debe de ser el fin universal de toda actividad humana –insiste-. El sistema que hoy tenemos la está volviendo imposible de alcanzar. Ejemplos de paradigmas a cambiar (los pecados capitales de siempre) que determinan fuertemente la transformación que necesita esta sociedad cita éstos:

  • La avaricia de poder, posición, prestigio y dinero
  • La envidia de los logros, éxitos y recompensas de los demás
  • El egoísmo de los logros propios
  • La sospecha, la ira, la frustración y la paranoia
  • La angustia por la comparación constante

Termina el libro con una amplia bibliografía, así como un listado de valores que pueden guiar nuestras intervenciones. Incorpora un juego didáctico, que está en varios idiomas, para entrenar en valores, así como una plantilla para la construcción de modelos de valores.

El libro lo recomiendo por su lectura fácil, lenguaje cercano a nuestros enfoques y paradigmas, así como la sistemática en  las ideas y conceptos que desarrolla. Con todo ello nuestros consultores podrán ir creando su propio de modelo de ayuda para personas y organizaciones en las cuales nos demanden nuestros servicios.

 

José Herrador Alonso

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El relato histórico como fuente de conocimiento. Por Nines López Fraguas

1 de septiembre de 2014

 

La primera reseña de esta nueva sección hacía referencia a un libro de Daniel Pennac que trataba sobre los derechos del lector, una manera de expresar cómo puede afrontar la lectura un lector individual.

En esta nueva entrada quiero llamar la atención sobre una oportunidad que nos brinda la lectura y es la de compartir con otras personas lo que estamos leyendo. Desde luego que no descubro la sopa de ajo porque para ello se ha puesto en marcha esta sección, para compartir. Pero no me refiero al mero hecho de transmitir lo que uno ha leído sino que estoy pensando en la modalidad de “leer juntos”, en la modalidad tertulia, en la que un grupo de personas leen un mismo libro y contrastan, debaten e intercambian puntos de vista.

A lo largo de este año he participado en dos tertulias literarias y puedo acreditar los beneficios que aporta este tipo de lectura en grupo. Y aporto este comentario porque el libro que quiero citar es uno de los que hemos leído y debatido recientemente en una de las tertulias. Se trata de “Momentos estelares de la humanidad. Catorce miniaturas históricas” de Stefan Zweig. 

El libro es un conjunto de relatos de hechos históricos memorables, aunque la mayoría de las historias que relata me atrevería a decir que ya no las mantenemos en la memoria. Por poner algunos ejemplos: ¿Recordamos quién y cómo se compuso La Marsellesa? (El genio de una noche: La Marsellesa. 25 de abril de 1792) ¿Cómo llegó la telegrafía sin hilos al otro lado del atlántico? (La primera palabra a través del océano: Cyrus W. Field. 28 de julio de 1858). ¿Gracias a quién podemos disfrutar hoy de El Mesías? (La resurrección de Georg Friedrich Händel. 21 de agosto de 1741)

¿Por qué he pensado compartir este libro con vosotros? La razón es que me sirvió para comprender  mejor o quizás para visualizar algunos principios que nos ha enseñado el DO y la teoría de la complejidad:

  • La incertidumbre inevitable de la acción humana: No podemos conocer el impacto de nuestra acción hasta mucho tiempo después, incluso cuando ya no estamos en este mundo.
  • Las relaciones complejas entre palabra y acción, entre soñar y actuar, entre razón y pasión.
  • La importancia del liderazgo, de la acción individual de personas con visión, con coraje, generosidad, autoconfianza y confianza en sus gentes y que tienen en cuenta, pero no dependen del feedback de los resultados inmediatos y del criterio de los demás.
  • Las paradojas humanas, la debilidad y fortaleza simultáneas de los seres humanos:  Stefan Zweig, el autor del libro, que supo ver con esperanza y confianza la acción humana en la historia se suicidó junto con su esposa en el año 1942. Era judío austriaco y aunque pudo exiliarse no consiguió interpretar con esperanza la situación que le tocó vivir y la convicción de que los nazis se harían con la victoria le llevó a la desesperación.  Este es un libro que transmite esperanza y confianza en la humanidad si no fuera por este trágico final.

Un libro muy recomendable para consultores de DO, para líderes, para ciudadanos, en fin, para cualquiera que le interese lo humano y cómo se ha ido constituyendo. Os animo a leerlo y a comentar en esta sección lo que os suscita.

Y ánimo, también, a crear grupos de lectura que nos proporcionen el gozo de la lectura compartida.

Nines López Fraguas

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Síntesis y análisis del libro Remando juntos, por José Herrador Alonso

26 de agosto de 2014

Nicolás, Germán. Remando juntos. LID Editorial Empresarial S.L. 2006. Madrid. 187 pags.

El autor, con experiencia internacional, ha construido un modelo de aplicación del coaching a equipos.

Acabo de leer este libro que os propongo. No es un gran volumen, pero es enjundioso gracias a las experiencias, metáforas e historias que recoge para corroborar sus ideas. El método, por tanto, seguido por el autor para la construcción de su libro ayuda y hace fácil su lectura. Así mismo como telón constante de fondo ha utilizado el coaching de equipos. Yo veo además en este trasfondo el modelo de Desarrollo Organizacional. En este sentido el libro aporta, quizá sin pretenderlo, un modelo de coaching de equipos con lenguaje de DO. Para los que lo vemos con el enfoque del DO no nos cuesta nada seguir su lectura recordando además los muchos conceptos de DO que hemos manejado en el máster.

El autor resume en los puntos siguientes los objetivos del coaching de equipos:

-        Apoyo a la consecución de objetivos que solo se pueden  conseguir a través de la cooperación.

-        Se centra en hacer más efectiva la interacción entre individuos.

-        Facilitar el perfeccionamiento de los procesos de trabajo en equipo.

-        Ayudar a revisar los valores que inspiran los  comportamientos de equipo.

Como comprenderéis estos son objetivos idénticos a los que podemos perseguir en cualquier proceso de DO en el cual tengamos que promover el desarrollo de equipos (lo cual ocurre casi siempre).

Me ha resultado interesante que el autor indique que su libro se parezca más a un cuaderno de campo que a un libro técnico puesto que sugiere que pertenece más a un tipo de libros escritos más para compartir conocimientos, experiencias, imágenes, prácticas e historias que pueden servir al lector para su propia experimentación.

El índice del libro repasa los siguientes temas: Las organizaciones altamente eficaces, El diagnóstico de problemas de equipo y la intervención del coaching, El significado de ser equipo, El feedback dentro  del equipo y la comunicación, la emocionabilidad en los equipos, la creatividad en equipo y los equipos de alto rendimiento.

El autor cuestiona el team building como una fórmula poco eficaz, ya que separa al grupo de su realidad. La intervención de coaching/DO debe ser centrada en la resolución de problemas y procesos de mejora en los que están envueltos los equipos.

El consultor de DO o el coach funciona con un modelo de aprendizaje experimental haciendo preguntas para buscar un cambio real:

                  ¿Cuál es la situación real del equipo?

                  ¿Qué has dejado de hacer y deberías haber hecho?

                  ¿Qué vas a hacer y planificar para hacer?

En cada capítulo de los más arriba citados el autor los desgrana exponiendo casos, ejercicios, historias, etc, culminando con resúmenes y conclusiones, donde se concreta el aprendizaje y orientaciones para el cambio.

Destaco, en razón de nuestros enfoques de DO, el capítulo “La razón de ser del equipo” donde describe el proceso de construcción del mismo, así como el dedicado al feedback en equipo sugiriendo formas de dar y recibir feedback.

Me llama la atención cómo el autor relaciona aprendizaje en equipo y cambio utilizando tal proceso con el modelo de Kurt Lewin: Descongelación, transformación y recongelación. Esto me reafirma en la estrecha conexión de” su modelo de  coaching de equipos” con el  Desarrollo Organizacional. Este enfoque es la base de prácticamente todos los modelos orientados al cambio centrados en las personas.

Sobre el  libro afirmo  que merece la pena su lectura detenida. A través de la misma estoy seguro que obtendremos ideas, así como reflexionar sobre nuestros procesos de intervención en organizaciones y equipos.

 

José Herrador Alonso

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Los derechos del lector, por Laura de Domingo Sanz

18 de agosto de 2014

Con esta entrada inauguramos la sección El rincón del lector, un espacio en el que podremos comentar libros y autores que, por algún motivo, nos interese compartir.

La lectura es un hábito fundamental pero, con la carga de trabajo que casi todos padecemos, en ocasiones resulta difícil encontrar huecos y espacios para desarrollar el noble arte de abrir un libro y disfrutar de su contenido. 

Por otra parte, todos somos conscientes de que algunas de las obras de referencia en materia de Desarrollo Organizacional no son especialmente breves y que muchas de las que nos ofrecen versiones abreviadas no tienen la profundidad que sería deseable.

Además, la lectura se transforma, cada vez leemos formatos más breves en un esfuerzo de la literatura por adaptarse a nuestros ritmos de vida. Estos cambios y transformaciones han incrementado tanto nuestros derechos como lectores que, a veces, nos cuesta reconocerlos.

De manera coherente con estos cambios, deseamos que este espacio virtual que ahora iniciamos se fundamente en la libertad de lectura, en el derecho a leer, a buscar los temas que más nos interesen, a elegir la forma que más satisfacción nos genere y el ritmo con el que más cómodos nos sintamos. 

Por este motivo, consideramos que el mejor libro para iniciar este camino de libertad lectora es Como una novela del escritor francés Daniel Pennac.


Como una novela supone un estímulo para la lectura y el aprendizaje, así como una nueva mirada sobre el acto de leer y la figura del lector. El autor realiza una serie de reflexiones acerca de esta idea de una manera amena, divertida, entusiasta, desenfadada, vinculada a su propia experiencia y, sobre todo, haciendo partícipe al lector de su pasión por el acto de leer.  

Como una novela se divide en cuatro partes. En la primera, Nacimiento del alquimista, se describe el proceso por el cual un niño, que descubre la lectura como un acto maravilloso, se convierte en un adolescente que la aborrece. En la segunda

parte, Hay que leer (el dogma), el texto gira en torno a la idea de leer como obligación. En la tercera parte, Dar de leer, se habla de la necesidad de acercarse a la lectura como una manera de entender el mundo y a las personas. Y en la cuarta parte, El cómo se leerá o los derechos imprescriptibles del lector, Pennac presenta los derechos fundamentales del lector que a continuación se detallan:

1. El derecho a no leer.

El listado de los derechos del lector se inicia con el derecho a no ser nunca un lector. Así, Pennac defiende la idea de leer poco o incluso nunca.

2. El derecho a saltarnos las páginas.

El autor nos recuerda que somos libres para elegir la historia o la página que más nos guste.

3. El derecho a no terminar un libro.

Todos tenemos en la conciencia algún libro no terminado que nos genera una suerte de culpabilidad. Pennac nos anima a olvidarnos de esas cuestiones morales, si un libro no nos gusta o encontramos otro que nos apasiona más, tenemos libertad para dejarlo a medias.

4. El derecho a releer.

Al igual que el niño que pide a sus padres que le lean el mismo cuento cada noche, nosotros también podemos releer tantas veces como queramos para experimentar la tranquilad y la intimidad que supone llevar nuestra mente a lugares conocidos.

5. El derecho a leer cualquier cosa.

Pennac profundiza en la idea de la conexión de lecturas y en lo maravilloso que es el proceso por el cual una lectura nos lleva a otra que no habíamos imaginado, indistintamente de la calidad o prestigio de la obra que hemos elegido.

Todo lector (al igual que todo miembro de la sociedad) es libre para analizar la realidad, expresar puntos de vista, opinar y proponer.

6. El derecho al bovarismo (enfermedad de transmisión textual).

El acto de leer debe estar vinculado al acto de disfrutar. Pennac nos invita a sumergirnos en las páginas de forma intensa y disfrutar plenamente del estado de lector.

7. El derecho a leer en cualquier sitio.

La lectura es libre y el lugar lo es mucho más, no es necesario que el lugar de lectura esté institucionalizado para ello.

8. El derecho a hojear.

El disfrute de la lectura puede prolongarse una semana, un día, una hora o un minuto. Nosotros decidimos el tiempo que queremos o podemos sumergirnos en las páginas de un libro.

9. El derecho a leer en voz alta.

Pennac nos invita a probar el placer de escuchar las palabras escritas en voz alta, descubriremos nuevos significados y nuevas sensaciones.

10. El derecho a callarnos.

No siempre debemos explicar lo que hemos entendido de un libro o lo que nos ha parecido, somos libres de disfrutar de él en la intimidad.

Podemos estar más o menos de acuerdo con alguno, o incluso con todos, de estos derechos, pero no podemos negar que la lectura es un espacio abierto en el que el lector tiene por delante tantos derechos como pueda imaginar, al fin y al cabo, como decía Borges, la literatura no es otra cosa que un sueño dirigido y, podemos añadir, dirigido por nosotros mismos.

Laura de Domingo Sanz

Comentario por Jorge Martínez Ortega el agosto 19, 2014 a las 9:29am

Gracias Laura

Quizás esta nueva sección nos ayude a no ejercer en exceso el último de los diez derechos

Un saludo

Jorge

Comentario por Jose María Laso García el enero 10, 2015 a las 4:03am

Jose, me gusta especialmente el artículo que nos has pasado. Yo he sido un ávido lector, pero llevo años con ello abandonado. Es mi objetivo estrella para 2015, empezar a leer otra vez...

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